Acampada presa en España

26.01.2021

Viajar en moto es, para muchos, una de las mejores y más especiales formas de viajar que existen. Yo empiezo a disfrutar de un viaje en moto en el momento en el que empiezo a fantasear con los posibles destinos. Pero hay un factor que lo amplifica todo aún más, la segunda derivada: Viaje en moto realizando acampada libre. En este escenario la necesidad, e incluso la posibilidad de planificación tienden a casi desaparecer, la tolerancia a la imprevisibilidad se multiplica y el resultado es, para mi gusto, mucho mejor.

Si hiciésemos antes de salir un listado de pros y contras de viajar acampando frente a viajar alojándote en hostales, parecerían comparables. Incluso, para muchos, acampar saldría perdiendo. Sin embargo, si lo hiciésemos a la vuelta, los contras parecerían pocos y superfluos y los pros muchos y fundamentales. Y es que, durante la primera o las dos primeras noches de acampada, algo hace clic en tu cabeza. Vienes de una vida muy acomodada en la que luchamos por conseguir más y más comodidad, y, de pronto, no sabes dónde vas a dormir hoy o cuándo te cruzarás con un río para lavar algo de ropa y tenderla al sol. Y eso, que desde aquí parece incómodo, termina siendo un aspecto esencial del viaje.

Está claro que no es para todo el mundo, y así debe ser, pero si estás dispuesto a pagar el pequeño precio de suprimir algunas comodidades posmodernas durante unos días, obtendrás una mayor conexión contigo mismo, con tu moto y con la naturaleza. Volverás siendo ligeramente distinto a quien eras al irte, verás con otros ojos la ropa de tu armario, el contenido de los mil elementos publicitarios que pasan ante tus ojos cada día y, en esencia, cambiarás la visión del mundo a tu alrededor

Siendo esta mi opinión sobre la acampada libre, podréis entender hasta qué punto me resulta irracional e inaceptable que en España esté absoluta y expresamente prohibida.

La última norma de aplicación nacional que trata expresamente el concepto de «acampada libre» data del 28 de julio de 1966. No voy a perderme en reflexionar si es aceptable que un país que vive del turismo (12,4% del PIB en 2019) tenga para la acampada libre una ley previa a la Constitución, anterior a la democracia y con 55 años de antigüedad. El hecho es que esta norma limitaba la acampada libre de este modo: no más de 3 tiendas, no más de 10 personas y no más de 3 días seguidos en un mismo sitio. No obstante, la constitución de 1978 deja en manos de las Comunidades Autónomas la posibilidad de legislar libremente al respecto. Y, por supuesto, todas y cada una de ellas se han tomado la molestia de prohibirla expresa y minuciosamente de tal forma que, actualmente, en la mayor parte del territorio es ilegal hasta pernoctar en un saco.

En parte, estas leyes vienen buscando proteger el medio natural del impacto ocasionado por la gentuza que, a su paso por el campo, deja una impronta que va desde restos de basura hasta incendios forestales, de modo que, como es difícil movilizarse contra las instituciones, podemos empezar movilizándonos contra estas personas en cuestión. Es su culpa que se legisle prohibiendo a discreción, y en este país salga a cuenta que paguen pocos justos por muchos pecadores. A los motoristas nos gusta el ruido que somos capaces de hacer, hagámoslo en la dirección adecuada y consigamos algo grande.

#AcampadaLibreYa

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